martes, 7 de marzo de 2023


En geografía, para definir el espacio geográfico, se tiene en cuenta en primera instancia la localización del lugar de estudio y su descripción, con el fin de comprender la relación entre la sociedad y la naturaleza. Se entiende al espacio geográfico como una construcción social donde podemos observar, analizar y cuestionar procesos, acciones y relaciones. Al pensar en este vínculo, se hace evidente una relación sistémica, susceptible de retroalimentación y con una dinámica sumamente interesante.

La sociedad transforma (y se apropia de) la naturaleza para satisfacer sus necesidades, las cuales brindan a las personas, principalmente, energía. La naturaleza es, en este sentido, el ambiente natural y el entorno de desarrollo de los seres humanos. Por ello, cuando imaginamos la naturaleza, siempre la evocamos desde cosmovisiones históricas y culturales determinadas. La cultura es la manera en que las personas reaccionan ante la naturaleza; por esta razón, existen distintas culturas a lo largo del planeta y en diferentes momentos de la historia. Además, la tecnología es el medio a través del cual la sociedad accede a la naturaleza y la transforma, creando entornos sociales como espacios de sociabilidad y entornos tecnológicos mediante el desarrollo de herramientas para aprovechar los recursos disponibles.

Es importante destacar que no todas las sociedades han transformado la naturaleza o se han apropiado de los ambientes naturales de la misma manera. Cada cultura interactúa de forma distinta con su entorno, lo que implica diferentes maneras de experimentar esa relación.

La relación entre la naturaleza y las personas es un fenómeno social —una construcción— circunscrito a un espacio dado. Depende de la disponibilidad de materia y energía, y estas relaciones son recíprocas: se determinan y evolucionan mutuamente con la tecnología como mediadora. El quehacer humano está estrechamente ligado a los ecosistemas; prácticamente, la humanidad tiene una incidencia directa o indirecta sobre casi todos los ambientes naturales, tanto en aquellos construidos por las personas como en los que las actividades humanas generan influencia, ya sea degradando o modificando el entorno. En la actualidad, la humanidad es el componente biótico más influyente del planeta.

Vivimos en una sociedad industrializada que se destaca por el uso intensivo de recursos bióticos y no renovables (o potencialmente renovables) como el carbón, el gas, el petróleo y los minerales, desarrollando una gran dependencia de ellos. Esto ha intensificado la transformación de los ecosistemas desde la Revolución Industrial.

En esta época, el impacto ambiental es elevado debido a la sobreexplotación de los recursos y a un uso sobredimensionado de los no renovables. La humanidad se ha convertido en una usuaria de la biosfera con escasa devolución al medio. Nos hemos vuelto "asaltantes" de la naturaleza, ejerciendo una presión mayor que cualquier otro organismo, depredando sistemas completos y eliminando competidores. Como especie, hemos actuado de forma descuidada, generando un impacto superior al de cualquier otra época.

La humanidad siempre ha necesitado de su medio natural para subsistir y desarrollarse. Al mismo tiempo, ha desplegado técnicas e instrumentos para extraer y explotar los recursos de su entorno. En síntesis: el ambiente es el entorno donde se establecen las relaciones entre las personas y la naturaleza, incluyendo las interacciones de componentes, flujos de energía y ciclos de materia. El paisaje natural es un subsistema en constante adaptación.

El ambiente se transforma porque es necesario construirlo e identificarlo, dotarlo de identidad y observar sus interrelaciones en la superficie terrestre. Precisamente, dado que las personas pueden modificar y reconfigurar el espacio, el ambiente es el entorno donde se producen estas acciones, siendo parte de una naturaleza que incluye a la humanidad en una multiplicidad de procesos.

Existe un consumo de recursos que impacta en la economía y en los sistemas productivos. Un factor clave es que no todos los grupos humanos son iguales: su cultura incide, pero no determina completamente la forma de relacionarse con la naturaleza. Los problemas ambientales surgen según el rumbo que tome la gestión; de ahí que las políticas sobre el uso de recursos deban promover el reciclaje y la reutilización para enfrentar los desechos, la contaminación, la degradación de suelos, la extinción de especies y el cambio climático.

Por todo esto, la organización del espacio es compleja y la educación juega un papel fundamental para avanzar en tecnología y conocimiento. Debemos dejar de ver a la naturaleza únicamente como una "canasta" de la cual extraer recursos. Es necesario pensar el mundo de manera sostenible para desarrollar ambientes naturales y sociales articulados e interrelacionados.

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